Monday, June 11, 2012

Entrevista a Tony Cragg

"Aquello era como una trampa para los ojos; su efecto resultaba comparable al de las verrugas sobre la piel"


HEINZ NORBERT JOCKS / ENTREVISTA CON TONY CRAGG
¿Se opone su estética a Ias del arte conceptual y el minimal? 
Sí, de todas todas. Sin embargo me gustaría matizar algo mi contestación, pues la pregunta alu¬de a una generación de artistas en cuyo contexto y tiempo yo he actuado, precisamente cuando buscaba orientación para mi trabajo, en un período comprendido entre los años ochenta y no¬venta. Buscaba una respuesta individual que resultara diferente' a la que dieron ellos o artistas . más jóvenes que se movían en una esfera conceptual o marcada por el diseño. 
¿En quiénes está pensando? 
Ah, ¿quiere que le diga algún nombre? 
el que no se Si no quiere citar ningún nombre, dénos una visión general de las ideas del grupo con identificaba. 
Eso es difícil de contestar, pues sería muy comprometido para mí. No estoy en contra de todo lo que ocurre a mi alrededor. Pero, a mediados de los años ochenta, hubo una exposición en Sons¬beck que me hizo ver muy claramente que existía una generación de jóvenes escultores de apreciable calidad. Su trabajo estaba ligado a una idea formalmente muy pronunciada: se apo¬yaban mucho en la arquitectura, la decoración y el diseño de muebles. En el trato particular que le daban al objeto, era visible una estrategia en el desarrollo de la forma. No quise adscribirme a esta tendencia, pues, a pesar de que no intuí la presencia de un dogma, sí que vi un modo de comportamiento que rechazo. No me parecía especialmente interesante lo que hasta entonces habían hecho, pero me parece claro que estaba justificado en el escenario artístico de ese momento.  
Voy a plantear una conjetura que tal vez resulte superficial. Su estudio, situado en la anti¬gua nave de una fábrica, parece un almacén de materiales industriales. Una vez me explicó usted que le gustaría haber utilizado materiales industriales de fabricación barata, como el plástico, para la representación de figuras mitológicas.

¿Fueron sus comienzos en el arte los trabajos con materiales plásticos elegidos de acuerdo con los colores y recompuestos en figuras? 
No, porque yo comencé a realizar cosas en 1969. Los trabajos con materiales sintéticos siempre han despertado bastante interés, pero éste es sólo uno de los muchos tipos de objetos que he utilizado, He de decirle, por lo tanto, que mi primera exposición no sólo constaba de obras de plástico, sino que también eran de madera y otros materiales. 
¿Por qué echa mano usted de objetos usados? 
Cuando se habla de materiales industriales y usados, habría que puntualizar. Si uno se decide a no utilizar para su trabajo materiales naturales, surgen de pronto muchas pegas. Si en lugar de ir al bosque a talar árboles, se compra madera" ésta tan sólo se encuentra en formas artificiales, geométricas y alargadas, estúpidamente concebida para servir de tablero. Está claro que la ma¬dera es madera, y da igual la forma en que se presente. Pero a la forma que se le da a la made¬ra y al metal que" ya no es natural se le han hecho una serie de modificaciones. Lo propio de lo que se usa es esta modificación formal que se lleva a cabo sobre los materiales. Todo lo que hay en el mundo se ha utilizado ya alguna vez, incluso el paquete de corn-flakes recién comprado en la tienda de alimentación. Aun cuando no nos lo hayamos comido, ya ha sido muchas veces utili¬zado, Esto ocurre tanto en la industria como en el comercio, ya sea al por menor o al por mayor, .•. y alcanza a todo tipo de objetos de uso cotidiano. Me he visto obligado a jugar un poco con la definición de lo natural y lo artificial. Me interesaba propiciar una consideración diferente del arco que se tensa desde la naturaleza a la artificiosidad, pues es muy difícil plantear una división tan tajante. 
¿Tiene que ver con su pasado la idea de reutilizar materiales usados, recurrir a material industrial? ¿Es cierto que usted deseaba Inicialmente ser químico y no artista? 
El colegio en el que estudié hasta el bachillerato estaba especializado en las asignaturas de ciencias naturales. Durante mucho tiempo tuve la ambición de dedicarme a las ciencias. Debido a ello, después de acabar mis estudios en el colegio y en la universidad, trabajé en un laborato¬rio de investigación bioquímica en el que se buscaba, a partir de la goma natural, la elaboración de un producto de más calidad que ésta. 
Había cierta predisposición familiar hacia las ciencias naturales, ¿no? 
Bueno, daré alguna nota biográfica. Mi abuelo se estableció en el sur de Inglaterra como agricul¬tor. De resultas de una serie de tensiones familiares, mi padre no tuvo que heredar la granja pa¬terna, lo cual le hizo feliz. Cuando la guerra terminó, fue a la escuela e hizo la formación profesio¬nal de ingeniero electrónico de la Fleet Air Army, una unidad especial de la aviación. Primero te¬nía que reparar aviones; después, cuando aparecieron los primeros aviones a reacción, trabajó en su diseño. Él perteneció a esa generación que creyó que se podían resolver todos los proble¬mas de la humanidad con la ayuda de la ciencia y la tecnología. Como hijo suyo, acepté esta creencia sin haber reflexionado sobre ella, Trabajar en aquel apestoso laboratorio, fue para mí una .experiencia espantosa, sobre todo si la comparamos con mi esperanza de tener una vida dedicada a la ciencia. Al ser todavía un aprendiz sin experiencia, tenía que realizar aburridos tra¬bajos. ¡Para un. muchacho de diecinueve años aquello era un suplicio! A finales de los años 60, en los que tantas cosas se transformaron, tanto desde el punto de vista cultural como político, llegué allí con el romántico deseo de llegar a ser un científico. Me decepcionó mucho este trabajo de buscar una oscura combinación química. Se trataba de un ámbito muy limitado en el que las miras personales quedaban muy reducidas. Me era difícil resistir! Me sentía desarraigado e infeliz en aquella situación y me convencí de que no quería seguir viviendo de aquella manera. Pensaba que la vida tenía que ser algo más que la búsqueda de aquellas apestosas mezclas. Buscando perspectivas más amplias, empecé a dibujar y a hacer mis primeras obras.
¿Cómo eran éstas? 
Aunque todavía no tenía ni idea del arte, grabé pequeños paisajes en pedazos de goma infor¬mes que olían a jamón y me parecieron un material muy bello. Sí, los materiales me excitaban ya en el laboratorio. La investigación propiamente dicha no me importaba en absoluto, pero sí los colores de las sustancias químicas y sus modificaciones bajo distintas condiciones. Mi trabajo consistía en mezclar grandes cantidades de masa de goma con productos químicos, hasta que se obtuviera una combinación por la que quedaran modificadas las propiedades de la goma: ta¬les como la resistencia al calor y la flexibilidad. Todavía hoy me parece fascinante la relación que hay entre la estructura molecular de los materiales, su apariencia formal y su función. El que se trate de gases o de metales, sean ligeros o pesados, brillen o no, no son más que consecuen¬cias directas de la estructura atómica o molecular. ¡Incluso los nombres de las maderas suenan muy bien! 

¿Ha desarrollado usted ideas para la representación a partir de estas consideraciones so¬bre los materiales? 
Sí. Me gustaría añadir otra consideración a cuanto he dicho. El arte tradicional preveía para la escultura una serie de materiales: éstos iban de la madera a la piedra y del bronce al hierro. De hecho se trataba de un vocabulario reducido; es un gran logro para los artistas de este siglo que se haya aumentado el número de materiales que se utilizan en el arte. Aquello que hace veinte años era un material ajeno al arte se ha declarado, entretanto, idóneo para éste y está al alcance de cualquier artista. El proceso de esta "designación" y ennoblecimiento de materiales conside¬rados extraños al arte, como la grasa o la luz, que comenzó a principio de nuestro siglo, se hizo frecuente en los años sesenta. 
¿No es ésta la característica principal del pop-art de Weselmann, Rosenquist o Warhol, que llevó materiales de la vida cotidiana a la alta cultura? 
Ciertamente, del Pop-art a Duchamp o el Arte Povera se introducen en el seno del arte sustan¬cias, materiales, conceptos, técnicas y contenidos inicialmente extraartísticos. Debido a que el número de materiales no es ilimitado, este proceso no puede prolongarse hasta el infinito. Prime¬ro hay que apartarse de la senda del uso tradicional de los materiales. Esto propicia un salto 
. cualitativo. Sólo a partir de éste se puede ver la riqueza de posibilidades expresivas que com¬porta el uso, de materiales no convencionales. 
Tengo la impresión de que usted no estaba inicialmente interesado por esto, sino que, al proceder de la química, vino al arte con un interés previo por materiales muy concretos. 
Para ser sincero, creo que mi interés por la historia del arte, tal y como usted lo ha descrito, era más bien secundario, tan sólo se convirtió en una justificación a posteriori de algo que había de¬sarrollado y resuelto con independencia de dicho interés, La cuestión puede formularse así, pe¬ro, a mi entender, las cosas sucedieron de otra manera. Además creo que es lícito, una vez que se tiene más edad y experiencia, reflexionar sobre el pasado. Cuando era estudiante universita¬rio, a mediados de los 70, me ocupaba intensamente en la búsqueda de nuevos materiales. Alre¬dedor de 1973 quería concederle a ese nuevo material un papel digno e importante, para que al menos éste tuviera una apariencia tan aceptable como las sustancias naturales de las que pro¬cedía. Yo me preguntaba por qué se despreciaba el material plástico cuando se había visto que tenía una conceptualidad y manejabilidad propias. Si dijera que todo esto fue fruto de una elabo¬ración consciente, estaría mintiendo. Cuando, alrededor de 1977, un artista como Richard Long comenzó a crear esculturas consistentes en la disposición sobre el suelo de una serie de ele¬mentos de la naturaleza, pensé que mi experiencia con lo artificial, con los fragmentos de plástico, era una respuesta tan agresiva como plena de sentido. 
¿Por qué usted valora tanto a Long? 
Porque, como muchos de su generación, Long ha renunciado, en su arte, a apoyarse en vagos tópicos humanistas. Como inglés que soy, al decir esto, estoy pensando en Henry Moore y sus motivos del hombre, la mujer y el niño. Por su parte, Long ha buscado en el mundo real una serie de pistas acerca de la naturaleza de la auténtica existencia humana. Aquéllos que aparecieron como artistas a finales de los setenta, pudieron trabajar sobre una base conceptual sólida consti¬tuida por ideas y sugerencias. Esto les permitió realizar sus obras sin la carga del pasado. Al¬guien como Long no sólo ha "designado" nuevos materiales como piedras, ramas, hojas o arena, sino que también ha desarrollado nuevas técnicas para la elaboración de sus obras, tales como andar, lanzar objetos o montar en bicicleta. Pero lo 'más admirable de él es que sus ideas han dado lugar a una especial poesía. Ésta consigue una relación con el mundo tan sensible a él co¬mo puede ser la de un hombre cuya existencia discurre en el tiempo y el espacio. Las obras de Dan Flavin contienen algo esencial, condensado, incluso moral, que me parece admirable. Tam¬bién su trabajo con la forma despierta mi interés, parte con fuerza de la geometrización y la sim¬plificación, algo que está en relación con el territorio de conceptos de su generación, artistas que tuvieron que partir de cero. No se trataba de un punto cero absoluto, sino relativo. Con sus procesos de reducción se liberaron de las cargas formales, de las ideas del Renacimiento o del París de finales del siglo pasado. 
¿Cuáles son sus desacuerdos con Moore? 
Verá usted, los siguientes: cuando un inglés habla de él, le surge un auténtico cúmulo de proble¬mas. En cuanto a la invención y las formas expresivas, considero que su obra es poco cautiva¬dora comparada con las de Brancusi, Picasso o Duchamp. En oposición a la idea que nos he¬mos hecho hoy en día de la escultura, el trabajo de Moore con la forma es muy conservador; ca¬bria verlo próximo a concepciones románticas. Éstas quieren hacemos ver lo bella que es la piedra erosionada o los huesos de cordero blanqueados por la intemperie que se hallan en el pan¬tano o en una llanura. A todo esto hay que añadir que ha creado un formalismo propio que no me apasiona. Se pueden tocar las esculturas' de Moore. En lo que se refiere a mis obras, no me gusta nada que las toquen. 
¿Porqué? 
Porque creo en las capacidad visual. Es dedr, creo que el ojo está en disposición de percibir in¬formaciones a distancia. El alcance de este sentido no puede compararse con el de lo táctil. Por ello pienso que es totalmente superfluo que se nos brinde la posibilidad de tocar una escultura, pues nos dificulta el acceso mismo a la obra. Una situación semejante se produciría si se dijera: mira qué bonita es la superficie de Marte. He tenido problemas con Moore en cuanto que ha sido el representante de una posición artística que no aprecio, pues problematiza lo humano de una forma muy limitada y vaga. Esto es precisamente lo que caracteriza propiamente a la postguerra. Moore busca el contacto con el hombre o con el paisaje sin sacar nada en claro de ello. Me re¬sulta simpático desde el punto de vista estético, pero, por ejemplo, después de ponemos ante una serie de despojos marinos o algún material similar, tan sólo nos quiere conducir a la expe¬riencia o el conocimiento de lo bello que es un objeto encontrado en la playa. Sé muy bien de dónde procede ese objeto, pero no sé cuál puede ser su significado. En Moore emerge un voca¬bulario de materiales que aisla la obra o la separa del mundo real. Se trata de algo semejante a ver un planeta o un astro' en una serie de fotografías digitales de baja calidad. Estoy de acuerdo con que se trata de una información fascinante, pero no sé que puedo hacer con ella.

Entonces, ¿qué le interesa a usted? 
Mi relación cotidiana con el medio ambiente no me da muchas pistas de cómo podría entender mejor mi existencia. Si se me dice que en el sol la temperatura es de veinte millones de grados, pienso que es un caso fascinante. Pero me gusta entrar en contacto con otro tipo de fenómenos, y en ellos se encierra una cuestión de importancia. Esto es: ¿cómo puedo informarme acerca del ámbito de mi existencia para mejorar ésta? Por ello me parecen muy válidas las propuestas de los minimalistas, del Arte Povera o de artistas como Richard Long, porque han aspirado a llegar a un punto cero del arte. La base conceptual de su trabajo es muy sólida. Gracias a que su ga¬ma artística nO estaba condicionada por formas previas, han logrado una reflexión motivada por los aspectos formales mismos. En lugar de remitirse a formas previas, han creado un nuevo len¬guaje. de las formas algo estricto y reducido, en buena medida ligado a la geometría. Cuando es¬taba en la Universidad me resultaba enormemente interesante la capacidad que. tenían de acce¬der a lo esencial e incluso a lo moral. En la segunda mitad de los años sesenta se buscaban al¬ternativas en todos los campos. A principios de los setenta Richard Long definió al hombre como 'un punto que existía en el tiempo y en el espacio. Otros como Dan Flavin, Carl Andre o Sol LeWitt tienen para mí una calidad pareja. En este tipo de arte, al igual que en el Arte Povera, se genera un problema. Al introducir nuevos materiales en el alfabeto artístico, se produce la tendencia a la veneración de los materiales. 
¿Qué elemento negativo contempla usted en esto? 
En primer lugar y sobre todo, el hálito de religiosidad que despiden las propias cosas, esa tergi¬versada modalidad de iconografía, santificadora, esa huida hacia una teología sustitutiva. De to¬dos modos me molesta aún más la minusvaloración de estos materiales, pues los materiales pro¬ducidos industrialmente son, desde el punto de vista de la calidad, igual de importantes que los productos naturales y siempre fueron mezclados con éstos. Nunca estuve de acuerdo con esta minusvaloración, pues lo que ha sido fabricado artificialmente, incluso teniendo una apariencia banal, encierra interés para mí, pues lleva consigo una conceptualidad muy rica. Por ello no es necesario venerar el material, basta encontrar una conceptualidad, un lenguaje. Si esto sucede, se habrá modiffcado la forma de ver. Cuando encontramos en la vida cotidiana esos materiales, hemos .de superar la banal propensión a pensar que una silla es una silla. Tenemos que encon¬trar una estriJctura totalmente diferente, nueva. 
Entonces, ¿qué cambiaría para nosotros?
La. vida, que puede ser terriblemente desoladora, pues sería horroroso despertar, ir a desayunar y, no encontrando nada en el frigorífico, tener que salir a la compra sin suficiente dinero en el bolsillo. En casa nos sentamos en la cocina y nos comemos nuestros corn-flakes. De lo que es¬toy hablando es de un puro mecanismo de supervivencia, sin ningún tipo de contenido poético ni otro sentido que lo trascienda. 
¿Cómo podría poetizarse la vida cotidiana? 
Hay momentos de reflexión en la vida en los que de pronto sentimos lo fantástico que es levan¬tarnos y tener conciencia de nuestro propio cuerpo. Entonces nos admiramos de existir dentro de ese cuerpo y al mismo tiempo pensamos en el fenómeno de la existencia. Reconocemos que esos pantalones que vestimos están magníficamente confeccionados y, cuando nos sentamos en una silla, vemos que; tal y como nos revela la biología, ésta ha sido fabricada con un material que es el idóneo, después nos comemos nuestros corn-flakes, de los que sabemos que son un producto derivado de los cereales que crecen en el campo. La vida tiene otra calidad cuando sabemos lo que significa comer corn-flakes, cuando conscientemente nos alimentamos y nota¬mos que estamos probando algo que hace billones de años evolucionó de otros seres como las algas azules que en su época proporcionaban oxígeno a la tierra. Concebir la cantidad de com¬plicadas estructuras y formaciones con las que nos topamos día a día, me lleva casi a un ámbito religioso a pesar de que siempre rechacé lo religioso. En un momento intuimos, cómo, durante millones de años, en el conglomerado primordial de la naturaleza, en un medio totalmente hostil a la vida humana, se crearon constelaciones que desarrollaron moléculas celulares con capaci¬dad de autorreproducción y que finalmente dieron lugar a unidades creadoras de células que te¬nían la textura de la clara de huevo. Me parece una cobardía huir hacia las religiones, para refu¬giarse en ellas. Para entenderlo todo mejor hay que rechazar lo religioso para seguir buscando, para encontrar, con los medios que nos han sido dados, en el mundo real aclaraciones y pistas acerca de la naturaleza, la realidad o nuestra existencia. Continúo a la búsqueda de nuevos co¬nocimientos, por ello escarbo por los más sorprendentes rincones de nuestro mundo. 
Usted afirma que se debe proveer de un lenguaje al material banal, para que seamos conc¬ientes de su valor. Además, usted deseaba que no cayésemos en el error de equiparar ese material con los naturales, pues tendemos a valorar la naturaleza más que a lo banal. Es decir, lo importante es para usted no tomar a la naturaleza como sacrosanta medida de to¬das las cosas. 
Ciertamente, cuando cambiemos de postura, podremos llegar a una adecuada valoración de la materia inorgánica. 

¿Ha sido superada la antigua diferencia entre lo orgánico y lo inorgánico y entre lo natural y lo artificial? 
No, Creo que esta distinción es una convención que hasta ahora se ha mantenido. Hubo una época en la que el. hombre era mucho más ignorante y todavía no tenía capacidad de modificar la naturaleza, Pero, en ,un momento que no sabría precisar, nos vimos conducidos a una determi¬nada posición en el planeta: la de principal factor de cambios. Ésta entrañaba una gran respon¬sabilidad, y nos permitía, siempre que no aceptásemos que la naturaleza lo regulaba todo y nos consideráramos parte de ella, dar lugar a nuestros productos dentro de la propia naturaleza. Por añadidura, hubiera sido deseable que, a partir de ese logro, hubiéramos sido capaces de asumir totalmente la responsabilidad de la naturaleza. Es decir, debemos comprender que somos el ce¬rebro del mundo material y que éste es la prolongación de nuestro cuerpo. Por ello hay que de¬cirse: si éste crece, nosotros crecemos, Si muere, nosotros morimos. No somos víctimas de una naturaleza todopoderosa, hemos de reconocernos como el poder de la naturaleza. Esto sería to¬talmente decisivo para cambiar el sentido de las cosas. Si lo consiguiéramos no seríamos por más tiempo un hombre que tiene que ir a comprar corn-flakes porque tiene hambre, sino alguien que puede hacer más digna la vida, 
Voy a dar un salto para hablar de una obra suya. Me gustaría tratar lo que ya hemos abor¬dado de otra manera. Cuando usted hace en plástico el vaciado de una figura, ¿pretende bromear, provocar una reacción o tan sólo presentamos una obviedad? . 
La broma y el humor tienen que ver con la respuesta humana hacia la extrañeza y la - novedad propiciada por la nueva valoración de lo banal en una serie de constelaciones. Esto lo digo en lo tocante a la broma, vamos ahora con la reacción. He usado el material conscientemente contra mí' mismo para poder concretar mis propias ideas de los materiales. A mí me atrae el material despreciado, porque así puedo imaginarme muy fatigosamente que éste pueda llevar consigo un sentido sensual, inteligente, erótico o político. Este cuestionamiento del material tiene lugar en el seno, de una provocación dirigida contra mí mismo. Ya desde el momento en que empiezo a planear la obra, sé también que mis percepciones también podrían tener valor 'para otros. Esto tenía algo revolucionario y transformador, e incluso estimulante dentro de sí. Después del shock inicial, debe -tener lugar algo así como una reorganización, para que se logre cierta aceptación. De esta manera emergen dos aspectos diferentes: por una parte los materiales pierden sus ca¬racterísticas provocadoras, por otra se convierten en material artístico. 
Se puede decir que usted ha pasado del proceso de poetizar el material barato a otro en el . que se sirve de material que se puede embellecer? 
Siempre me ha ocurrido que algo me ha parecido feo y al mismo tiempo precioso. Siempre he te¬nido problemas con conceptos como bello o feo. 
Cuando creaba figuras con material de plástico, ¿quería darle alguna forma al caos? 
Al preguntarme usted eso de esta manera, tendría que tomar una postura respecto a conceptos como orden y caos o bello y feo. Lo que es bello es lo que no es peligroso. Esto lo he experimen¬tado en contacto con la naturaleza, cuando en la costa occidental de Irlanda miraba desde un acantilado cuando rompían las olas. Observando, comprendí algo sobre el acantilado: el acantila¬do existe' porque es un acantilado. Esto suena muy tautológico, pero los acantilados están ahí porque son 16 suficientemente resistentes. Si fueran de arena, ya se los habría tragado el mar. Se mira desde los acantilados porque se trata de acantilados y se comprende lo que en ellos se reúne: una increíble estructura energética. Se trata de una magnífica imagen de la que obtenemos ciertas informaciones. No es necesario saber que los acantilados son resistentes, y que en ellos se libera gran cantidad de energías, cuando vemos que el agua y su blanca espuma llegan a subir por sus paredes veinte o treinta metros sobre el nivel del mar. 
Esto sólo es bello cuando se ve a suficiente distancia. 
Si uno se sienta donde rompen las olas, presiente la muerte y resulta feo. 
Si todavía se tuviera la oportunidad de reflexionar sobre ello ... 
Esto ocurre con otras experiencias que nos dan una idea de lo que es bello. Cuando se contem¬plan las verdes praderas de Europa central, ese verde se identifica con la plenitud de la vida, con la idea de supervivencia. Por eso todo lo verde parece bello. Es muy sintomático que un hombre como Goethe, que pertenecía a la inteligencia de su tiempo, cuando estaba en las montañas no le gustaran. Le parecían tan desordenadas y caóticas que incluso las encontraba feas. En el momento en que no tenemos una visión de conjunto consideramos que algo es feo. Las montañas desde la distancia son bellísimas, y siguen siéndolo cuando cruzamos un valle con un buen aprovisionamiento y suficiente agua, o si sabemos dónde se halla la fuente más cercana y podemos saciar la sed. Siempre y cuando no perdamos nuestro equilibrio, todo es maravilloso. Pero ay de nosotros si resbalamos! Si se han agotado las provisiones o las condi¬ciones climatológicas se hacen adversas, la montaña, en lugar de bella, sólo es objeto de terror y de repugnancia. A pesar de que suene muy dramático, esta experiencia desempeña en el ámbi¬to de la escultura, en el arte y en el ser humano un papel muy importante. 
¿Cómo se supera ese tipo de sentimientos? 
Sumergiéndome en dominios abandonados y caóticos, no para encontrar el orden en un sentido clásico, sino para comprenderlos mejor. Comprender significa sobrevivir. Los artistas que se en¬tienden a sí mismos como poetas están legitimados para apartarse de la esfera de la vida coti¬diana, desarrollar un sentimiento esencial para las estructuras y fenómenos de nuestra existencia 
y obtener una mejor visión de esa nuestra ilimitada realidad que lleva dentro de sí el interminable - mm de lo incomprensible. 
Lo que usted describe oculta, bajo un velo, la esperanza ilustrada según la cual se puede ayudar al hombre por medio de la razón. Pero como usted también dice que ya hemos lle¬gado al punto en el que reconocemos que no se puede llegar a la cúspide del conocimiento, expresa a la par cierto escepticismo respecto al programa de la ilustración. Por una parte, tiene usted inquietud de obtener conocimientos de filosofía natural respecto al material, por otra parte se expresa usted como un poeta que ve que la desconsideración del material tiene lugar porque lo usamos. 
Correcto. Pero debo añadir algo, el escultor tiende al puro ennoblecimiento o designación del material. Siempre tendrá interés en incluir nuevos materiales. Es necesario afrontar los nuevos fe¬nómenos sociales. Cuando uno se expone conscientemente a un peligro y se enfrenta a los ele¬mentos, ya sabe lo que le espera. El que hace una excursión por las montañas o navega por un mar tormentoso en una pequeña embarcación, sabe el riesgo que corre. Tenemos la libertad de comparamos con la naturaleza, y no exclusivamente en sentido físico; además, las peligras san menores y no tan imprevistas coma hace doscientos añas, cuandO' se tomó el rumbo de otros continentes. Esto se debe a que los avances técnicos han reducido la cantidad de riesgo. Tene¬mos la libertad de pensar y soñar, el escultor busca un lenguaje para hacerla. Tengo un proble¬ma con el predominio de la literatura. Los filósofas siempre dicen acerca del lenguaje que sin él nada se puede pensar. Pero a mi entender no soñamos por media de palabras. Las fantasías ar¬tísticas se expresan en objetos y colores, no en un lenguaje. Con ello quiera dar a entender que mi imaginación tiene una sintaxis comparable al lenguaje. Es decir, crea que el lenguaje visual tiene una estructura enormemente complicada. Encuentro que nuestro media para la percepción óptica es de finísima calidad. Esto queda de manifiesto si se cae en la cuenta de que viendo un pequeña trozo de piel podemos determinar cuál es el sexo de esa persona, qué edad tiene y en qué estado general se encuentra. Estas propiedades las podemos distinguir con nuestro órgano' de visión en unos segundos. Con palabras, esto sería imposible de describir. 
En tanto que escultor, ¿busca usted un lenguaje que quede purificado de lo cotidiano en su aspecto bailal? 
Lo que cada vez es más grave en la cultura es el creciente predominio del lenguaje. Esta supo¬ne un gran peligro, pues hace que nos pleguemos demasiado al dictado de la finalidad. Las pa¬labras que conocemos, aunque sean varios miles, no bastan para comprender nuestro mundo ni nuestras condiciones de vida. Son suficientes en todo casa para expresar los intereses políticos, comerciales o los del poder, aunque sólo sean frases hechas. En la vida cotidianas enfrentamos a un lenguaje cuya banalidad está en craso contraste con el visual. Éste, naturalmente  también está contaminada de la jerga de los sistemas de poder. Pero en el mundo física, la auténtica materia prima de los escultores, encuentro un lenguaje con millares de significadas. Por ejem¬plo, entendiendo el crepúsculo como un fenómeno se rueden sacar muy jugosas conclusiones. Es auténticamente lamentable estar ante un paisaje y decir: "Sí, es muy bonita". Un enunciado de este tipo es inadecuado, porque la impresión que realmente tenemos no es traducible a pala¬bras. Sería idea que esto fuera posible en el ámbito de la escultura. 
¿Es tan ridículo traducir una vivencia a palabras? ¿Es tan risible porque devalúa la emoción? 
La devalúa porque la dilata en el tiempo e intenta reducir la naturaleza al mínimo común denomi¬nador. Cuando digo "rojo", está claro que no expreso el rojo que percibo con todos sus matices y detalles. La palabra no alcanza la realidad. Nuestra percepción visual, aun cuando en ésta se dan diferencias, es más precisa. Las percepciones ópticas no pueden ser sustituidas por pala¬bras. Aunque suene a demencial, confío en que se creará un lenguaje en el que nos liberaremos de las palabras. La comunicación, tal y como la recibimos a través de la televisión por medio de información visual, está basada en el más ínfimo nivel cultural. Lo que se difunde diariamente tie¬ne la peor calidad, vulgaridad y estrechez que uno pueda imaginar. Tal vez esto ocurra porque la calidad de la imagen es limitada. Lo que vemos no' erotiza en absoluto a nuestros ojos. Cuando hace poco estuve en Cannes, puse la televisión por puro aburrimiento, y no podía concebir lo malo que era todo lo que veía. Cambié veintiocho veces de canal en un minuto para encontrar algo que antes no hubiera visto. Por el contrario, aquí, en el estudio, al observar estos montones de materiales caóticos, surgen fantasías, sensaciones y sentimientos vitales que no podría reci¬bir frente al televisor aunque me sentara ante él un año entero. 
Bueno, volviendo al arte, ¿qué papel desempeña para usted el principio de orden en obras en las que emplea tanto muebles como mesas y sillas o grandes cantidades de objetos usa¬dos y piezas de plástico? 
Esencialmente, el principio de ordenación que encontramos en la realidad me parece demasia¬do estúpido, pues no creo que sea especialmente inteligente mostrar que aquí se puede ver un espectro cromático y allí se pueden distinguir los materiales según la cantidad y su tipología. Ne¬cesito de este orden de combinaciones formales en los objetos, como preludio de mi creativi¬dad. Yo revuelvo en este material para obtener un orden real desde el que paso a un orden ima¬ginario. Me sirvo del material como medio configurativo para abrirme camino hacia otro tipo de contenidos. Las propuestas y las soluciones estéticas tienen lugar de ese modo. En la Documen¬ta, hace unos años, dispuse una serie de objetos de madera ordenados según un criterio: eran todos de color azul. Se producía una ruptura al unificar objetos que sólo tienen en común el co¬lor. También había otros objetos que habían sido cubiertos de plástico. Me serví de esta técnica para no tener que pintar. Por miedo a no ser comprendido, no quise darle ningún papel ni a lo pictórico ni a la pintura misma en cuanto material. Quería una cobertura neutra para una serie de materiales variados, en lugar de pintarlos. Entonces me vino de perilla una masa artificial procedente de la industria de reciclado. 
En un relieve que representa una serie de motivos sobre una pared plástica, hay una serie de figuras a distintos niveles. Es como si por una parte intentara representar el material y por otra quisiera privarlo de su finalidad, pues transformó el material en una imagen. Seña- 
Lo no era tan importante para usted el motivo como demostrar' que el material ya es, por sí mismo, figura.

¿Es cierto esto? 
.. 
Fue un avance el pasar desde la clasificación de estos objetos sintéticos hasta la decisión de utilizar como modelos cubiertas sintéticas, aéreas, para comportarme irresponsablemente. Este procedimiento es un "modus operandi", que no tiene que ver con el aspecto final que ofrece la obra. El mecanismo que quería descubrir me obligó a hacer cosas, algo que instintivamente ha¬bría hecho de otra manera. Este proceso me lleva con relativa frecuencia hacia lo desconocido   , 
¿Su contacto con el material de baja calidad tiene que ver con el Pop-art, aunque a usted no le interese que se anulen las fronteras entre el arte y la vulgaridad? 
Para mí fue muy importante el Pop-art, el hecho de que considerara todo, de la mierda al oro, materiales y formas del arte. De una manera más o menos sutil, reaccionó ante la sociedad pre¬sent@ndole los productos de consumo. La ampliación del vocabulario del arte, prevista por Du¬champ, es la gran tarea de nuestro siglo, aunque ya no es tan urgente. El arte, habiendo llegado al punto en que ve todo como un posible material, debe mostrar algo importante sobre la vida y la existencia para abrir nuevas perspectivas. Ha llegado la hora de ver qué es lo que podemos hacer con estos nuevos medios. Este nuevo lenguaje, con su sintaxis ampliada, es el lenguaje del futuro, pues antes o des pues la gente se reirá de la pésima calidad de las imágenes de la te¬levisión. 
¿Cómo reacciona mientras trabaja? 
Cuando trabajo, siento el deseo de cambiar el mundo físico. Utilizo energía, me canso y para apartarme del cansancio reacciono a veces de forma agresiva. Mientras trabajo, vivo en estado de tensión entre el humor, la agresividad y el miedo. Apenas empiezo a realizar modificaciones del material, se ve todo más estúpido, delirante, sugestivo, seductor o absurdo; por lo tanto, des¬cubro algo nuevo.' Estoy siempre excitado y nervioso. Cuando pienso cómo tengo que actuar, empiezó a maquinar diabluras. Tomemos por ejemplo un objeto que parece un pino, pero en rea¬lidad está mejor como un portabotellas. Esto no está premeditado, pero se llega a ese resultado. Detrás de eso se esconde mi posición anti-duchampiana. Yo me digo: vale, Duchamp ha recibido un merecido renombre por su labor de "designación" de materiales, de aumento del vocabulario de las artes, pero también ha bloqueado demasiadas cosas con sus frías maneras de proceder. 
¿Ha dejado ya de ejercer Duchamp el papel de guía en el arte? 
Es difícil oponerse a una valoración positiva de la iniciativa y ofensiva duchampianas, pero ya es hora de que alguien lo haga. Con ello no quiero decir que se rechace a Duchamp. Pero conside¬ro muy importante comprender una idea: vale, el porta botellas por aquí y por allá, querido Du¬champ, gracias por la ampliación del vocabulario que has propiciado, te hemos entendido. Asu¬mimos todo eso y las consecuencias que llevó consigo en las siguientes décadas. Sin embargo, no quiero aceptar la mierda restante: ese frío proceder, esas zorrerías estratégicas. De esta ma¬nera se accede a un nivel brutal y objetivo que me parece horroroso y desde el que tan sólo se habla de poesía y de alquimia. Todas estas palabras tienen tan sólo el objetivo de ocultar que se persigue una dura estrategia. No se busca la verdad. Los artistas no reconocen su propia estupi¬dez, su propia incapacidad, sus propios errores. Tenemos pocos derechos, pero si los perdemos caemos en la sima. Es posible que en fases de cansancio y de agotamiento me deje vencer por la estupidez y la ignorancia. Pero, ¿por qué hay que exponerla tanto? Yo no soy un zorro que te¬me reconocer la propia ignorancia. No tengo ningún miedo a afrontarla. A veces me entristece ver como los jóvenes escultores caen en esas trampas, porque el mundo está ávido de solucio¬nes rápidas. Esto puede ser una razón por la que alguien como Jeff Koons se haya quedado es¬tancado. Durante un período éste ha sido uno de los más llamativos fenómenos, quizás no en el nivel de la escultura, pero sí en la de la ampliación del vocabulario, en la designación, aunque sea cínicamente. De esta manera se le ha privado a la actividad artística de algo decisivo para su naturaleza. Esto no es precisamente positivo, pero se ha llevado a cabo. Como consecuencia negativa, no ha ayudado ni al arte ni a aquéllos que creen en la creación de un nuevo lenguaje.
En lugar de eso, nos ofrecen métodos de supervivencia a corto plazo y sin perspectiva alguna. 
Volvamos a Duchamp. Usted señala que es problemático prolongar indefinidamente el pro¬ceso de ampliación del vocabulario promovido por él. 
Ya veremos lo indefinido que es este proceso. La ampliación de vocabulario provocada por él amenaza con convertirse en algo arbitrario. 
Frente a esta inflacionaria "designación" y ampliación, ¿propone usted, en mayor o menor medida, la aspiración a la poesía? 
Exactamente, pero no quisiera ceñirme a la poesía. Siempre me asusta utilizar ese concepto. A menos que usted no defina ese concepto como lo creativo o lo "todavía-no-experimentado". 
Voy a permitirme dar un salto hacia ese conjunto de obras que mostró en la Colección de arte de Renania del Norte-Westfalia, en Dusseldorf. Con este conjunto usted proponía una mirada a los fenómenos de la naturaleza. Esto me parecía una innovación en su evolución estética, pues ya no sólo recurría a materiales que ya existían sino que los renovaba. 
En el .futuro será cada vez más importante hacer visible esa gran cantidad de información no perceptible que está en contacto con lo perceptible. Si prestamos atención al dominio de las mo¬léculas, las ondas energéticas o algunas otras cosas, será necesario encontrar un lenguaje para describir lo invisible, lo inaudible y lo que no se puede oler o palpar. Ésta puede ser una función de la escultura. 
¿A usted le interesa la aparición de lo invisible cuando dispone, unos junto a otros, una serie de tubos de desagote como si se tratara de una cadena de átomos? ¿A qué viene que luego enrosque a ellos, como si de una serpiente se tratara, una serie de objetos como un cesto, un pequeño recipiente para la leche y una mesa?  
Lo que compruebo al convertir lo útil en inútil es la geometría que opera en el sistema y cómo surge de improviso una estructura orgánica. Es como si se tratara de un tramo de intestino. 
.!--Qué le interesa principalmente en esto? 
La descripción de estructuras internas. Cuando se habla de los átomos o de las moléculas se trata de estructuras elementales y materiales físicos, que siempre son invisibles. El primer nivel es el del carácter específico de cosas como el gas, la tierra o la arena. Se pueden observar uni¬dades más grandes allí donde se forman estratos, diversas acumulaciones de partículas, como ocurre en el alquitrán de las calles, nuestra piel, la atmósfera o las piedras que nos rodean. Ahí se da el principio de los estratos. Allí donde hay piel se forma un cuerpo, al que le doy forma de botella. Cuando tomo un tubo de desagote me es posible describir estructuras como un tramo de intestino o la unión de cadenas de proteínas no necesariamente visibles. 
¿A qué viene este serpentear al que somete usted a los objetos? ¿Quiere usted de esa ma¬nera excluir que las cosas-sólo puedan verse como objetos usados, que los objetos nunca pueden estar detenidos? 
Para mí un objeto representa el mundo concreto. En el trabajo los objetos surgen del suelo, per¬manecen ahí, siguen siendo concretos. Para mí es esencial la unión de la fantasía con el mundo concreto, aquello de lo que puede derivarse todo lo demás. 
Como ocurre cuando usted construye con ladrillos objetos que parecen rascacielos. 
Así es. Es evidente que el sistema puede transformarse de esta forma. Estos trabajos, se puede decir sin rodeos, no serían pensables sin el arte de Carl Andre y su vocabulario. Se trata de una consecuencia lógica que unidades prefabricadas, con el mismo aspecto específico, den vida a la construcción. Si alguien quiere construir una casa con piezas prefabricadas en forma de plati¬llo volante, accede obligadamente a una arquitectura con otra función y con otro aspecto. Puede ser que esto dé lugar a ventajas sobre el material de construcción. Lo que pasa es que nadie lo ha probado. Estamos siempre bloqueados por formas de pensar científicas que trabajan "a base de cálculos geométricos. La diversidad de posibilidades puede darse en el futuro si empezamos a orientamos según procedimientos carentes de sentido o absurdos. Alguien tiene que dar el pri¬mer paso y el artista puede ser una buena víctima para realizarlo. Siempre he tenido voluntad de hacerla. 
En otros trabajos de la misma época, los objetos fueron tratados como modelos molecula¬res. ¿Pasa también aquí lo invisible a ser visible? 
Se trata de la pobreza en la descripción del mundo y sus sustancias. Cuando se habla del com¬puesto alcohol, la sustancia se puede describir mediante una serie de palabras. La fórmula química hace las veces de descripción. Además, hay miserables modelos de plástico. Fue una descripción del alcohol como molécula, a la que he llamado Bacchus Orops. Todo ello lo hice imagi¬nando que esta absurda descripción de la molécula tenía que ver con aquello que Baca nos do¬nó. Se trata de una caprichosa unión de la idea que en la antiguedad se tenía del alcohol y lo que hoy significa: de repente, todo adquiere un pathos muy concreto. 
Algo que llamaba la atención en la Colección de arte de Renania del Norte-Westfalia eran 
las frutas de plástico agigantadas y reconfiguradas en otros materiales para que ofrecieran un aspecto más antiguo. 
Para ser más exactos, les di una pátina. Para mí ésto es también una forma de reflexión sobre la estética de los antiguos. Todo lo que los griegos han hecho lo consideramos bello porque está unido a la historia. En muchos casos se trata de objetos de uso común. Las Fruit-bottles, a las que me refiero, son las normalimas botellitas de zumos de frutas. Hice un vaciado de ellas, las agiganté y les di una pátina. 
Uno asocia a estos objetos la idea de que han estado en el fondo del mar durante años co¬mo un tesoro",y que alguien los ha llevado al museo. 
Esto, sin duda alguna, coincide con mis fantasías; pero aún hay más. Cuando era pequeño, me parecía fantástico comer frutas como las fresas en año nuevo; me parecía desconcertante que, en determinadas épocas del año, hubiera otras frutas tales como uvas espinas, fresas, frambue¬sas y manzanas. Estas diferencias ya no existen. don los frutos de la tierra hice lo mismo que con los animales de peluche, cuya banalidad rebaja al mundo animal de forma innoble. 
Usted ha fundido y aumentado de tamaño una serie de botellas de plástico en acero, rom¬piendo la superficie pulida al añadir minúsculos elementos, que se asemejan a la pequeña fauna marina. ¿Quería convertir la materia inorgánica en orgánica? 
Concebir esto es mucho más complicado. Cuando, de un montón de piezas de materiales artifi¬ciales, tomé unas cuantas como motivo, me di cuenta que no era suficiente tratar los vaciados de botellas de plástico mediante una ampliación. Consideraba esencial en la escultura asumir un pensamiento básico sobre un objeto relativamente poco utilizado. Pero entretanto tenía ante mí la imagen de una superficie puntiaguda, casi armada, que hacía un enorme contraste con el suave tacto de las botellas de plástico. Quería que este objeto deviniera hirsuto. Aquello era como una trampa para los ojos; su efecto resultaba comparable al de las verrugas sobre la piel. No se podía quitar la vista de ellas. Era como un lunar. Parece un nuevo tipo de belleza. Cuando una superficie de la materia está provista de dichos rasgos, proporciona otro tipo de información. Y éste, junto a los ya expuestos, es uno de los objetivos de mi arte.

Friday, October 31, 2008

La Trayectoria del Arte: Medios-húmedos y las Tecnologías de la Conciencia

La Trayectoria del Arte: Medios-húmedos y las Tecnologías de la Conciencia
Roy Ascott
Publicado en Artes y Medios Audiovisuales. Un estado de situación, Nueva Librería, Buenos Aires, 2007; El medio es el diseño audiovisual, Universidad de Caldas, Manizales, 2007.


Introducción

Los nuevos desarrollos en el arte generan un nuevo discurso y solicitan un nuevo lenguaje, términos como tecnoética, medios-húmedos, y bio-telemática[1] señalan la emergencia de nuevas prácticas en los nuevos medios. La infraestructura, tanto material, conceptual y espiritual, necesita respaldar estos llamados de emergencia a la agencia creativa, que constituyen formas arquitectónicas, y organismos culturales hasta ahora desconocidos y sin precedentes. Como artistas podemos alertarnos a nosotros mismos sobre el futuro, así como podemos redefinirnos a nosotros mismos, pero en ese proceso de redefinición, tan dependiente de la telemática como pueda ser (conectividad planetaria), nanotecnología (construcción desde lo micro) o computación cuántica (cognición acelerada y expandida), podríamos, quizás sabiamente, buscar entrar de nuevo al dominio espiritual que ha sido tan bloqueado por el excesivo materialismo e insistente reduccionismo de nuestros tiempos.

Si la misión de del arte del siglo XX fue hacer visible lo invisible, en el siglo XXI los artistas estarían preocupados en encontrar nuevas formas de permitirnos sentir lo invisible en lo visible. La proporción de los sentidos puede cambiar para que nuevos tipos preceptuales puedan desocultarse. Será cada vez mas evidente la habilidad de trabajar con estas fuerzas y campos invisibles en lugar de simplemente tratar de representarlos, a media que nos involucrarnos directamente con su implementación, más que sólo con sus implicaciones, a medida que la biofísica desarrolle una mayor sensibilidad frente a la modulación de nuevas realidades que emergen de nuestra participación directa en los procesos de la vida, y el arte adquiera nuevos medios de construcción e implementación.

Como todas las formas de predicción, el arte esta suspendido entre el arco del deseo y el abismo del miedo. Sirviéndole tanto a optimistas como a pesimistas, a visionarios entusiastas e incluso a aquellos para los cuales la tecnología representa una de las grandes amenazas para nuestra condición humana. Las proyecciones acerca del futuro en pocas ocasiones dan en el blanco, pues como resultado dicha flecha se verá siempre como medio adentro o medio afuera. Yo me constituyo inclinado a verla como medio adentro y eso me hace un optimista algo proscrito, mientras que otros tomarán un punto de vista más distópico. Durante las conferencias en Ars Electronica del año 2002, Paul Virilio dijo “Después del once de septiembre no habrá mas optimistas y pesimistas sino únicamente realistas y mentirosos”[2]. A lo cual mi respuesta es: sí mentirosos, ciertamente, pero ¿A que realidad se subscriben los realistas? ¿Es una realidad dada o emergente?, si esta dada, ¿Quién nos las dio: Dios o el Estado? (el asunto ha sido el mismo en occidente por muchos años, una tradición que el presidente George Bush ha revivido con sus aliados de negocios fundamentalistas). Una voz en la conferencia, a la cual Paul Virilio no respondió, declaró que hoy es día el del hombre espiritual, estamos en una carrera entre la destrucción y la supervivencia de la espiritualidad, y el computador podría ayudarnos a resolver problemas planetarios. Es dentro de este contexto que podemos entender a la realidad como un fenómeno emergente. Este es un asunto central en mi mente. Si no desarrollamos una conciencia planetaria dentro de los próximos cincuenta años, estamos perdidos. Sin embargo, la conciencia planetaria tiene que ser construida empezando por abajo, no hay plan de construcción de arriba hacia abajo.

La Construcción de la Realidad

Una cosa que hemos aprendido durante los pasados treinta años (no menos de Heinzvon Foerster[3], y Francesco Varela[4], y que ha tomado cuerpo en nuestro tecno-arte, es que la realidad es construida. Nosotros construimos mundos cada cual de diferente manera. Reflejamos esta compresión en nuestras realidades virtuales, y a esta idea traemos por medio de la realidad mezclada tanto ambigüedad y sofisticación, en donde las realidades consensuales se mezclan, sutilmente encauzando lo habitual con lo virtual. El poder de la metáfora tanto en el arte como en la ciencia es altamente persuasivo. Piensen en cuantos artistas han absorbido las aparentes contradicciones y contraintuitivas paradojas de la física cuántica sin tener la mas mínima idea de como funcionan dichas teorías, o incluso el más remoto dominio de la aptitud numérica necesaria para evaluar dichas pruebas. Esto no quiere decir que los científicos son inmunes a la persuasión de la metáfora, como Mara Beller ha mostrado en su libro Quantum Dialogue The Making of a Revolution, 5 donde ella muestra que la guerra interpretativa en la física cuántica fue ganada por la metáfora de Neils Bohr y su escuela de Copenhague[5]. De forma similar, las visualizaciones del cosmos o las de nuestra textura microscópica, que están basadas en datos, son convenciones codificadas, en el mejor de los casos, e instrumentos ideológicos, en el peor. Donna Cox del US National Center for Supercomputing Applications, una experta en el campo de la visualización astrofísica, que actualmente cursa un Doctorado en mi Planetary Collegium, muestra cuan dañinas puede ser esas visaforas (un término que ella emplea para referirse a estas visualizaciones basadas en datos) pues hacen que el público en general las entienda de una forma en que confunde dicha metáfora con la realidad “real”. Aún nos preguntamos que podrá esa realidad “real”.

En la ciencia de la cosmología, por ejemplo, la confusión reina. Los científicos aún no han descubierto de que está conformado el 99% del universo. Aunque recientemente ha habido notables avances en nuestro entendimiento de la formación de estrellas y la estructura galáctica, parece haber otro componente del universo, probablemente constituyendo la mayoría de su masa, que no podemos ver, y que no entendemos. Esto es materia y energía negra, ampliamente diferente de la materia bariónica que los protones, electrones y neutrones pueden detectar. De manera similar, en genética, nuestro actual horizonte de conocimiento es muy bajo. Cerca del 97% por ciento del genoma humano ha sido denominado “basura” pues no tenemos idea de su función. En muchos casos somos dependientes tanto de las metáforas como de los datos para explicar el mundo, y en cualquier caso estaríamos en un estado lamentable si confundimos la metáfora con la realidad y los datos con la verdad.

Estos problemas sin duda tendrán prioridad en el futuro discurso sobre arte-ciencia. Hay un elemento que aún no ha sobresalido mucho en los últimos veinticinco años y que va a proveer la línea principal a lo largo del la cual las ideas sobre arte/ciencia puedan crecer y quizás florecer. Es la cuestión de la conciencia, la naturaleza de la mente. Situación que colocará alrededor de la misma mesa, invitados que la ciencia vería con hostilidad, pues temerá que su castillo cuidadosamente construido, desde el cual se ha ordenado la sociedad casi desde el siglo XVIII, termine contemplándose como un castillo de naipes. Esos invitados rechazados son los que llaman a la puerta del materialismo y de la estricta causalidad, confrontando el determinismo y rompiendo el carácter reduccionista. Son quienes buscan una ciencia mas subjetiva, con una perspectiva en primera persona. Los reduccionistas - objetivistas van a seguirse protegiendo por un largo rato hasta que el mito de la ciencia neutra explote. Muchas epistemologías antes censuradas están resurgiendo, teorías de campo de varias complexiones, en cualquier lado de la división física, el nuevo organicismo, visiones contestatarias de lo que constituye al biofísica, y modelos de espiritualidad, liberados de las restricciones de la religión.

El Arte en la Academia

Antes de enfocar de forma más directa los problemas de la convergencia entre el arte y la ciencia. Creo que es importante considerar el marco institucional en el cual el arte de nuevos medios puede emerger. Esto me lleva a la cuestión de un nexo entre academia / museo / laboratorio que difícilmente ha sido señalado a un nivel serio de descripción. La mayoría de los artistas se forjan la idea de lo que el arte es o podría ser dentro de la academia. La escuela ha sido siempre una extensión del gobierno. La educación pública fue primero organizada en respuesta a la industrialización, para producir trabajadores con la capacidad numérica y la alfabetización necesaria para ser capaces de operar maquinas, vigilar las cuentas y contabilizar el tiempo. Esta era vista como un entrenamiento. El acta de educación de Inglaterra del año 1944 buscaba reemplazar el entrenamiento con la educación; se necesitaba una innovación de forma desesperada para reconstruir la sociedad después de la devastación de la segunda guerra mundial. Las escuelas de artes fueron liberalizadas encauzándose hacia los dorados años sesenta, esto puso en primer plano tendencias que habían estado acechando al arte desde la periferia de la cultura europea desde que el cambio de perspectiva que introdujo Cezanne alteró la trayectoria del arte: el arte cinético, los medios mixtos y el performance. Las escuelas de arte se volvieron el fundamento de la acción y la crítica social, en donde la naturaleza de la identidad individual podía ser cuestionada.

Sin embargo, en concordancia con el advenimiento del arte conceptual, el terreno estaba siendo preparado para la interactividad en la práctica del arte, la academia de arte revertió su dirección: de vuelta a la idea de entrenamiento, esta vez para crear consumidores tecnológicamente informados. Ahora, la situación demarca un declive considerable. La educación artística se tendrá que reformar o morir. Hay un punto de vista curiosamente persistente que consiste en creer que la creatividad se divide nítidamente entre práctica pura y aplicada, bellas artes y diseño, una conveniente división de modos, artes plásticas, música, teatro, y así consecutivamente, un modelo entra cada vez más y más en bancarrota. Pero si no existen estas divisiones, entonces ¿Que clase de estructura educacional y creativa veremos emerger? Ciertamente dominios de información, estructuras y conceptos más extensos definirán el paisaje del aprendizaje en general, mientras que en cada dominio se erigirán problemas dentro del contexto de la especulación, teoría, análisis y aplicación social. Dentro de la matriz que integran las preguntas de la sociedad, el yo, la materialidad y la conciencia hay una variedad de cinco ejes involucrados en amplificar el pensamiento (desarrollo de conceptos); compartir conciencia (procesos colaborativos); estructuras semillas (organismos auto-organizables); creación de metáforas (encaminar el conocimiento) y construir identidades (auto-creación). Existen pocas dudas de que ahora la academia necesita una reforma.

El Big Bang

Dentro la convergencia de átomos, bits, neuronas y genes que constituye el big bang en el corazón de nuestro universo de nuevos medios, es el bit, el más familiar a los artistas: los sistemas computacionales y los medios digitales han dominado la escena del tecno-arte por los últimos treinta años. Mas recientemente, en los tardíos años noventa, el trabajo con genes produjo algunos trabajos ejemplares, el más notable quizás sea el trabajo transgénico de Eduardo Kac: su coneja GFP Alba, y su trabajo net-interactivo Génesis es significativo al respecto[6]. Las neuronas son el campo de trabajo de los artistas usando inteligencia artificial, redes neuronales y robótica. Por ejemplo, La exhibición Arbots[7] dirigida por Douglas Repetto en Nueva York, ha mostrado durante los últimos tres años, un amplio rango de desafiantes posibilidades en esta área. Trabajo con señales cerebrales de células de rata, obtenidas bajo cultivo, controlando robots al otro lado del planeta ha distinguido el trabajo entre el laboratorio de Steve Potter en Georgia Techand y el laboratorio de Guy Ben-Ary en la University of Western Australia[8]. De hecho, puede argumentarse que el trabajo en laboratorios de una clase u otra vaya reemplazando paulatinamente el trabajo en estudios; muchos de estos localizados en regiones remotas como el fondo del océano o en el espacio. También en Perth – Australia, Oron Catts Y Ionat Zur han Ganado reconocimiento internacional con su cultura del tejido celular y arte que es una síntesis de biotecnología, arte y ética. Esta breve introducción no hace mas que apuntar a una fracción de la investigación que están llevando acabo los artistas uniéndose con científicos y tecnólogos en el dominio de los medios-húmedos, el substrato par la creatividad en el cual los medios secos computacionales convergen con los mojados sistemas biológicos.

De entre los componentes de los medios húmedos, bits, átomos, computadores, lo que esta comunicación va a enfatizar son problemas alrededor del átomo: el nivel nano de la percepción, el dominio molecular, y mas particularmente la red de información de fotones que emite el DNA que le pertenece al organismo, que tiene un paralelismo tecnológico con las redes telemáticas a través del cuerpo del planeta. A medida que la ciencia excava mas a fondo en la materia, moviendo, reensamblando, y coordinando átomos y moléculas en el campo de lo nano, la discusión entre lo orgánico y lo tecnológico se va a volver menos diferenciada. Similarmente, nuestro conocimiento molecular nos puede llevar a un mayor entendimiento de los cambios en la conciencia y la percepción logrados por la farmacología. Cualquiera que sea el caso, estamos ahora centrando más nuestra atención en lo muy pequeño, a un nivel mucho más allá de la miniaturización: un nanometro es la billonésima de un metro. Un nivel de percepción, que en cualquier sentido de aumento retiniano efectuado por la tecnología, que está literalmente fuera de vista. Tan es así que el microscopio STM (System Scanning Tunneling) propone el tacto en lugar de la visión para explorar el nano campo, y manipular los átomos individualmente. El nano campo es mediador entre la densidad material de nuestro mundo cotidiano y los numerosos lugares de inmaterialidad subatómica. El significado del nano campo como interfaz entre dos niveles de realidad difícilmente puede ser sobreestimado.

El Nano Campo

Hay muchas formas de ver el fenómeno de lo nano. La visión más conocida es la de Arthur Drexler[9], quien ha brindado un entendimiento de su potencial mecánico y material. Las ideas desafiantes de la nano ingeniería y la ciencia de materiales promete nano robots auto-replicables, estructuras auto-renovables y entornos que se auto-ensamblan, trabajando desde adentro del cuerpo, adentro del entorno, y afuera en el espacio. Mientras que la biología molecular promete importantes posibilidades para construir nuevos materiales, manufacturar nano maquinas, y por lo general, crear los bloques fundamentales de la naturaleza en la configuración que deseemos, existe un peligro de que dichos resultados, aunque sean beneficiosos en términos de ingeniería, medicina o en las ciencias sociales, puedan ser espiritualmente vacíos, y por ello exacerbar en lugar de reducir, el excesivo materialismo de nuestro tiempo. En medicina, por ejemplo, se espera que entidades artificiales puedan identificar o anticipar fallas en los sistemas vivientes y proveer ayuda al organismo débil. Sin embargo, algunos encuentran que esto viola nuestro entendimiento del cuerpo como un campo holístico entre mente y cuerpo. Cuando el cuerpo no es visto más que como una colección de átomos, puede sonar razonable aplicar una estrategia materialista de reparación. Pero los organismos vivos son infinitamente mas complejos que lo que el modelo cyborg, por sofisticado que sea, permite. Los desarrollos en biofísica soportan este argumento: los átomos y las moléculas no pueden ser independientes de su contexto.

La otra forma de comprender el significado de nuestra penetración en el mundo nano es ver estos desarrollos desde el punto de vista de la conciencia. Esto nos puede llevar a lo que se puede llamar ontología tecnoética pues nano es el plano en el cual la tecnología y la conciencia se pueden encontrar. El desafío que esto representa para el artista no se puede afrontar con la repetición del trillado mantra de arte/ciencia, arte/ciencia, arte/ciencia debido a que el alcance retórico de alguna clase matrimonio simplista e interdisciplinario entre el arte y la ciencia probablemente no de respuesta alguna. De la misma forma, resulta dudoso que la aproximación dialéctica a la tecnología y cultura resulte suficiente para empezar a hacer el mapa de los posibles territorios de la conciencia que el campo nano puede abrir, particularmente cuando nuestra cultura esta tan materialmente embebida en productos, objetos, superficies, y estructuras. El arte occidental celebra el materialismo incluso cuando emplea la difusión telemática de un conceptualismo efímero: el canon del faux- postmoderno insiste en que el proceso debe siempre concluir en un producto. Se dice que esto es el resultado de las exigencias del mercado pero es igualmente, sin lugar a dudas, una evidencia del conservatismo innato de ciertos artistas o museos. El arte digital, por su inherente inmaterialidad, ha tomado parte en este escenario materialista. Además, la intensa atención que se le ha prestado al cuerpo durante al última década del siglo XX ha contribuido tambièn en gran manera a esta situación.

Los materialistas posiblemente verán el hecho de trabajar en el nano campo como el fin del juego, pero no es necesario volverse trascendentalista para ver que el campo nano esta localizado entre la densidad material y los numerosos espacios de inmaterialidad subatómica. Este nano campo media entre la materia pura y la conciencia pura. El microscopio SMT corta a través de la densidad de la material hacia un nivel de percepción más singular, al nivel de lo que es tocable e intocable, inmediato y remoto, como Grimzewski y Vesna han mostrado[10]. Mirar lo nano cambia la situación de los sentidos: tocar es ver. El sentido auditivo puede estar también involucrado. Grimzewski ha descubierto que tocar el plano atómico es escuchar la voz de las moléculas, cuyos sonidos pueden mostrar sufrimiento tanto como armonía. El microscopio de fuerza atómica (Atomic Force Microscope) le permite oír el grito de una célula de levadura al ser sumergida en alcohol. El átomo individual, más que usarse simplemente como un bloque de construcción que permite construcciones más densas, puede considerarse un punto de acceso a la complejidad de los dominios subatómicos inmateriales.

Biofotónica

En el contexto del cerebro, el nano campo provee el punto de transición entre los quarks y las partículas elementales, por un lado, y las moléculas, células [neuronas], y ensamblajes neuronales por el otro. En el contexto de la conciencia, esta localizado entre nuestro marco material y el frágil cuerpo, entre los órganos y el aura. Es hacia el aura y la función de los fotones en los procesos vivos que tambièn se dirige este escrito. Desde la perspectiva de tanto la biofísica como del misticismo, hay varias consideraciones sobre el entendimiento de los biofotónes y como pueden contribuir estos al arte telemático: encontrar inspiración creativa en el paralelismo entre la luz biofotónica en el cuerpo junto con su red de información interna y la red externa de las telecomunicaciones.

Mientras que los fotones, simples partículas de luz, han sido exitosamente teletransportados, es solo recientemente que ha habido éxitos en el transporte de partículas mucho más grandes y complejas como las propiedades físicas del átomo de velocidad y giro[11]. Esto implica el “entretejido” de dos átomos, en donde la disrupción de una partícula afecta instantáneamente a las otras, no importa que tan lejos estén. Esta aceleración en la transmisión no solamente ayuda en el desarrollo del computador cuántico, sino que tiene largas implicaciones en el desarrollo de comunicaciones telemáticas. Y en el contexto de un paralelismo tecnoético entre redes de información en el cuerpo y a través de la tierra, amplificando el concepto de la mente mediada.

La investigación en la biofotónica y en los campos electromagnéticos es significativa para el desarrollo de los medios húmedos. No seguirá viéndose como paradójico que nuestro pensamiento científico se relacione con modelos de conciencia e identidad humana basados en las tradiciones espirituales de culturas previamente desechadas por considerarse extrañas o marginales. El arte tendrá cada vez más una complexión psicoactiva y será encontrado útil vincularlo con modelos arcaicos de conciencia, como encontramos en la Amazonía, por ejemplo, o entre los Tsogho de Gabón, o con ideas de coherencia cuántica como encontramos en la biofísica y en la investigación biofotónica.

El término “biofotón” fue usado por primera vez por Fritz Albert Popp en 1976[12] para describir el fenómeno quántico de la emisión bifotónica en todos los sistemas biológicos. Todos los sistemas vivos emiten biofotones, tanto los que son absorbidos inicialmente del sol y también aquellos emitidos espontáneamente por las moléculas. Construyendo sobre las ideas de Alexander Gurwitsch, el biólogo ruso que introdujo las ideas de “el campo morfogénico” y “radiación mitogenética”[13]. Propp argumenta que cada cambio en el estado biológico o psicológico de los sistemas vivientes es reflejado en un cambio correspondiente en la emisión biofotónica. Esto puede señalar, sostiene él, un canal de información dentro de los sistemas vivos que puede establecer relaciones entre la reactividad química en las células, la comunicación intercelular y los ritmos biológicos. La biofísica es una ciencia de campo. Recientemente la teoría del campo ha sido ampliamente pero convenientemente reseñada por Jean McTaggart, en The Field[14] hace solo veinte años, un modelo morfogenético de los procesos biológicos le daba caracter al libro A New Science of Life por Richard Sheldrake[15].

El pensamiento de campo igualmente le da carácter a prácticas curativas de varias complexiones, y el descubrimiento de emisiones biofotónicas espontáneas le da soporte científico a muchas ideas no convencionales acerca de la regulación del cuerpo, como varias terapias somáticas, homeopatía y acupuntura. Por ejemplo la energía “Chi” corriendo por los canales de nuestro cuerpo (meridianos) puede estar relacionada con líneas nodales de el campo biofotónico de un organismo. El “prana” de la fisiología del Yoga hindú puede ser una fuerza reguladora de energía que se basa en bio campos electromagnéticos frágiles y coherentes. Inevitablemente, estas mismas aproximaciones se prestan para el abuso del consumidor en Internet.

Masaki Kobayashi, un físico del Tohoku Institute of Technology en Sendai, dió una definición útil del biofotón, este sería una emisión espontánea de fotones, sin previa fotoexcitación externa, a través de una excitación química de los procesos bioquímicas internos que fundamentan el metabolismo celular. “La emisión biofotónica se origina en la excitación química de moléculas que atraviesan un metabolismo oxidativo. Esto se diferencia de la radiación térmica que emerge de la temperatura corporal. El fenómeno biofotónico se ha estudiado desde el nivel celular o subcelular hasta el nivel de organismos individuales”[16].

La coherencia cuántica del pensamiento para definir un organismo vivo corresponde al entendimiento de la mecánica cuántica, la cual sostiene que la realidad material conforma un todo que no tiene partes. Como Marco Bischof argumenta en su excepcionalmente accesible y comprensible Introduction to Popp’s Integrative Biophysics[17].

“Esas propiedades holísticas de la realidad son precisamente definidas matemáticamente por las correlaciones Einstein-Podolsky-Rosen (EPR). En la mecánica quántica, nunca es posible describir el todo por la descripción de sus partes y sus relaciones. Esta visión holística de la mecánica cuántica no puede ser rechazada nunca mas porque las extrañas correlaciones EPR de sistemas no interactuantes han sido ampliamente demostradas en varios experimentos[18]” (Popp. 59-60)

Como resultado, la visión reduccionista de la física clásica debe dar vía al entendimiento de la supremacía del todo inseparable dentro de la mecánica quántica, y de la interconexión fundamental tanto en el interior de un organismo como entre los diversos organismos, así como entre dichos organismos con su entorno.

Conectividad y Coherencia

Esto hace emerger un asunto importante en relación a la conectividad del arte en nuevos medios, que puede denotarse en términos simples, como entre qué campos puede residir dicha interconexión. ¿Cómo puede el sistema de información interna de la red de fotones interrelacionarse con la red de información externa de nuestro planeta telemático? El arte puede abarcar los conceptos centrales y las características de la nueva biofísica: coherencia, estados quánticos macroscópicos, interacciones de largo-rango, no linealidad, auto-organización, auto-regulación, redes de comunicación, modelos de campos, interconectividad, deslocalización, y la inclusión de la conciencia. Ciertamente, estos atributos se relacionan con el canon del arte interactivo, el camino de cinco pliegues de la conectividad, inmersión, interacción, transformación y emergencia. La tecnoética es la estética definitoria de nuestro presente cambio cultural hacia los medios húmedos, el resultado de la exploración de la conciencia (noetikos) con las herramientas y las técnicas de la tecnología, haciendo la conciencia tanto el sujeto como el objeto del arte. La tekne y el noetikos siempre han estado interrelacionados en culturas antiguas, se puede argumentar que, a pesar de ser reprimido por ideologías materialistas, el arte siempre ha sido un ejercicio espiritual.

Dentro del campo de la biofísica se esta dando lugar a una revisión de teorías anteriores sobre los sistemas vivos que fueron abandonadas gracias a la exitosa emergencia de la biología molecular. Mae-Wan Ho, directora del Institute of Science in Society[19], profesora visitante en biología en Open University en Inglaterra, y anterior colega de Popp, avanza sobre la idea del ‘’nuevo organicismo”. Ella argumenta que los conceptos científicos contemporáneos y occidentales sobre el organismo nos están llevando más allá de la teoría cuántica. Estos nos ofrecen un discernimiento que reafirma y extiende nuestras nociones intuitivas y poéticas tanto de la espontaneidad como de libre albedrío. El organismo se vuelve sensitivo cuando se libera del determinismo científico y el control mecánico, un ser consecuente que es libre, de momento en momento, de explorar y concebir sus posibles futuros. La tradicional oposición entre los mecanicistas y los vitalistas ya se estaba disolviendo cuando la física newtoniana le dio vía tanto a la teoría cuántica en las pequeñas escalas de las partículas elementales como a la relatividad general en las grandes escalas del movimiento planetario. El universo estático y determinista de un espacio y tiempo absoluto es reemplazado por una multitud de marcos espacio temporales contingentes que dependen del observador. En lugar de objetos mecánicos con localizaciones simples en el espacio tiempo, uno encuentra entidades quánticas entrelazadas y deslocalizadas que llevan consigo sus historias como organismos que van evolucionando.

Hay muchas definiciones contestatarias de la biofísica. Como hemos visto, Marco Bischof sostiene que la visión de la nueva biofísica estará basada en la teoría cuántica, no en la mecánica clásica – y que se debe referir la termodinámica del desequilibrio, en lugar del equilibrio de la termodinámica. Los organismos son sistemas abiertos lejanos al equilibrio. El pensamiento de campo es uno de los elementos centrales de la nueva biofísica, como medio para sintetizar la complejidad de sus detalles, y como el medio para modelar la interconectividad y la deslocalización. El bio-electromagnetismo jugará un papel central en la nueva biofísica, y la existencia de campos no electromagnéticos dentro y entre organismos, no puede ser excluida.

Heisenberg, que sostenía que hay dos momentos en los sistemas humanos donde la incertidumbre cuántica de una sola partícula puede tener una profunda influencia, exploró la relevancia de la incertidumbre cuántica de las partículas elementales en los sistemas biológicos, especialmente en los sistemas humanos. El primer efecto importante es el de la mutación del código genético. El segundo es el de la modificación del comportamiento de las neuronas durante el proceso de pensamiento. Marco Bischof toma la posición de que la nueva biofísica necesita extender su interdisciplinariedad más allá de las ciencias naturales. La conciencia no puede excluirse más de la biofísica, aunque las dificultades de dicha extensión no deben ser subestimadas. Hay ahora suficiente evidencia que demuestra que la conciencia es un factor causal en biología y no solo un epifenómeno inconsecuente. Comenzando por el análisis de la fenomenología y de la evidencia experimental de las interacciones mente cuerpo, los modelos de campo pueden proveer las herramientas necesarias para cerrar la brecha entre mente y cuerpo.

La globalización a nivel planetario y el entrelazamiento a nivel cuántico no solo significa que todos estamos conectados, sino también que nuestra ideas, instituciones e incluso nuestras identidades están en constante flujo. En coherencia con esto, los medios húmedos establecen un puente entre los dominios artificiales y naturales, transformando la relación entre conciencia y el mundo material. Asistir en la personificación de esta conectividad de la mente es parte de la labor del artista, navegar en los campos de conciencia que los nuevos sistemas materiales generarán es parte del prospecto artístico.

Realidad Mezclada

Al nivel material, la realidad mezclada[20] nos provee con otra piel, otra capa de energía para el cuerpo, añadiéndole a la complejidad su campo. En lugar de ocupar el espacio de la realidad mezclada con objetos virtuales seríamos mas integrales si lo consideráramos como un medio de creación de campos, o como podríamos decir, una extensión del bio-campo en sí mismo. Las relaciones entre los biofotónes y los estados físicos están bajo escrutinio, al igual que el espacio virtual puede percibirse como un generador de alteraciones en la conciencia. Así como el DNA es la principal fuente de de actividad biofotónica, de la misma manera la realidad mezclada puede ser un campo donde se pueden ensayar nuevas posibilidades para los seres vivos donde pueda emerger la cibermorfología. A un nivel muy rudimentario, se puede decir que la realidad mezclada puede entenderse como un acelerador o radiador de la transmisión biofotónica de conocimiento. Ya que el fotón es una señal de naturaleza cuántica, este emana de un sistema quántico. El cuerpo entero debe ser considerado en estado de coherencia quántica, con cada molécula interactuando con la otra dentro de un campo. Si el campo tiene un efecto regulador en las moléculas también las moléculas le imponen límites a este campo. ¿Que pasa cuando un entorno de realidad mezclada extiende sus fronteras y redefine el campo? La realidad mezclada, la realidad en red, y la virtualidad telemática, yo sugeriría, se entrelazan con los estados quánticos de coherencia, llevando a la emergencia de una conectividad universal y relaciones no lineales que existen más allá de las limitaciones del espacio y el tiempo. Los biofotones orquestan la coherencia cuántica de los seres vivos, y nos pueden llevar a ideas sobre la coherencia cuántica de los estados virtuales que se establecen con algún intercambio entre píxeles y partículas. El concepto de coherencia describe la unicidad del organismo, si seguimos, por ejemplo, el concepto de Andy Clarke sobre el organismo humano como inclusivo de sus propias extensiones tecnológicas[21] deberíamos concebir el todo como un campo sensible unificado.

La primera teoría detallada de la coherencia del organismo fue publicada por Hebert Frohlich en 1968[22]. La propulsión metabólica excitará las macromoléculas como las proteínas y los ácidos nucleicos así como las membranas celulares (que típicamente tienen un campo eléctrico enorme al rededor de ellas). Esas empezarían a vibrar y eventualmente construirse en modos colectivos, o excitaciones coherentes, de tanto protones como neutrones (sonido y luz) que se extienden sobre las distancias macroscópicas dentro del organismo y quizás también afuera del organismo. El organismo coherente es una superposición cuántica de actividades – organizadas de acuerdo a sus características espacio-tiempo – cada una coherente, así que se pueda acoplar coherentemente con el resto.

Ingeniería ontológica

Es dentro de esta complejidad que puedo prever la inserción de una tecnología adicional en la práctica del arte, una tecnología nueva y a la vez muy antigua, esa de la planta psicoactiva. Una especie de ciberbotánica puede emerger al rededor de la instrumentalidad de ciertas plantas como la liana chamánica, la ayahuasca (banisteriopsis caapi), conocida como el vino del alma y usada en innumerables comunidades en el Brasil, Colombia y en muchas otras partes. Es mi argumento que los procesos farmacológicos de la Realidad Vegetal y los sistemas computacionales de la Realidad Virtual se combinarán para crear una nueva ontología, así como nuestras nociones del espacio tanto externo como interno se incorporarán en una nueva cosmología. ¡Ingeniería Ontológica! La ciberbotánica cubre un especto amplio de actividad y de investigación sobre las propiedades y el potencial de las formas de vida artificiales dentro de las ecologías nano y ciber, así como también como las dimensiones tecnoéticas y la psicoactividad inducida por los productos vegetales de la naturaleza. Los escritos de Jeremy Narby[23] me sugirieron por primera vez, que el origen de las visiones chamánicas puede encontrarse en la luz emitida por el DNA, veo gran significado en la idea de la luz biofotónica almacenada en las células de un organismo, de hecho en las moléculas de DNA de su núcleo, le da emergencia a una red de luz constantemente emitida y absorbida por el DNA que puede conectar los organelos, células, tejidos y órganos dentro del cuerpo, sirviendo como la principal red de comunicación del cuerpo.

Tanto en las ciencias biológicas como en el arte se puede obtener mucho de la investigación que busca correspondencia y colaboraciones entre las tecnologías de máquinas y plantas dentro de lo natrificial[24] el espacio de las tres RVs constituidas por la Realidad Virtual (dependiente de tecnología digital interactiva), que es telemática e inmersiva; la Realidad Validada (dependiente de tecnologías mecánicas reactivas) que es prosaica y newtoniana y la Realidad Vegetal (tecnología de plantas psicoactivas) que es enteogénica y espiritual.

Ciertamente se puede argumentar que todo el movimiento ecológico ganaría si se instituyera un dialogo constructivo con la tecnología que tratara de ver profundas correspondencias entre la ciencia occidental y el conocimiento arcaico. El problema no es con la ciencia sino con el interno rechazo que esta ejerce a sus investigaciones más avanzadas en favor de paradigmas científicos más antiguos, el mismo paradigma que rechaza, por ejemplo, las implicaciones espirituales de la física cuántica, la inteligencia de las plantas, por decirlo así, que la biofísica puede revelar, o de hecho la matriz biofotónica que puede acoger todos los sistemas vivos del planeta. El espacio en el cual el arte biofotónico y de teleportación podría ser construido puede estar situado en la triangulación de la conectividad, sincretismo y teoría de campo. Lo que esta en juego es que todos los sistemas vivos sean coherentes. La conectividad esta en el fundamento de la coherencia cultural, sincretismo en el fundamento de la coherencia espiritual, y la teoría de campo en el fundamento de la coherencia cuántica.

Conclusión

A media que emergen nuevas ciencias – con la biofísica, la informática biofotónica, el organicismo y el potencial constructivo de los campos- el arte también desarrollarse quizás mas allá de los dominios de lo digital, virtual y telemático, dirigiéndose hacia la realización de nuevas posibilidades para vivir y aprender en un mundo biotecnológico, tejiendo nuestras realidades con la red universal de luz. En un nuevo entendimiento del mundo y de nosotros, lo que clásicamente se veía como coherente se podrá tornar una ilusión, como si hubiéramos logrado acceso al detrás de escena de Étants donnés de Duchamp, en el museo de Filadelfia. Metafóricamente uno puede decir que estamos pasando de las oscuras cavidades del arte digital a la luz biofotónica, proveyendo un nuevo campo en el cual podamos concentrarnos en la eterna pregunta de Schrodinger ¿Que es la vida?[25] Al hacerlo podríamos como artistas empezar a proveer un puente entre las redes de información biofotónica de nuestros cuerpos y las redes de telecomunicaciones de nuestro mundo tecnológico.
© ROY ASCOTT 2004
[1] Estos términos están explicados en: Ascott, R., Telematic Embrace, Visionary Theories of Art, Technology, and Consciousness. Editado y con un ensayo de Edward A Shanken. Berkeley: University of California Press, 2003.

[2] Stocker, G. Scopf, C. 2004. Timeshift, the World in Twenty-Five Years. Ostfildern-Ruit:Hatje Cantz Verlag. p. 81.
[3] Foerster, H. von. 1973. On Constructing a Reality. in: F.E. Preiser (ed.), Environmental Design and Research, Vol. 2. Stroudsburg: Dowden Hutchinson and Ross. pp. 35-46
[4] Varela, F., H. Maturana and R.Uribe.1974. Autopoiesis: The organization of living systems, its characterization and a model, Biosystems 5:187-196.
[5] Beller, M. 1999. Quantum Dialogue: The Making of a Revolution. Chicago: University of ChicagoPress, 1999.
[6] http://www.ekac.org/
[7] http://artbots.org/
[8] http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/3096973.stm
[9] Drexler, K.E. 1986. Engines of Creation. Garden City, NY: Anchor Press.
[10] Gimzewski, J. and Vesna, V. 2003. The Nanoneme Syndrome: blurring of fact and fiction in theconstruction of a new science. In: Technoetic Arts: a journal of speculative research. 1.1. pp. 7 –24.
[11] Archivado independientemente por la Universidad de Innsbruck en Austria y el National Institute of Standards and Technology en Boulder. Descrito en Nature 17.6.04.
[12] Popp, F.A.1976. Biophotonen: Ein neuer Weg zur Lösung des Krebsproblems. Schriftenreihe Krebsgeschehen, Bd. 6. Heidelberg: Verlag für Medizin Dr. Ewald Fischer.
[13] Gurwitsch, A. and L. Gurwitsch. 1934. L'analyse mitogénétique spectrale. Paris: Herman & Cie.
[14] McTaggart, L. 2003. The Field: The Quest for the Secret Force of the Universe. New York: Quill.
[15] Sheldrake, R. 1983. A New Science of Life. London: Granada.
[16] www.tohtech.ac.jp/ee/ca/kobayashilab_hp/BiophotonE.htm
[17] Popp, F-A. & Beloussov, L. (eds). 2003. Integrative Biophysics: Biophotonics. Dordrecht: Kluwer.
[18] Aspect et al., 1982; Aspect & Grangier, 1986; Selleri, 1988; Duncan & Kleinpoppen, 1988; Hagleyet al., 1997.

[19] http://www.i-sis.org.uk/

[20] Ohta, Y. & Tamura, H. 1999. Mixed Reality: Merging Real and Virtual Worlds. Tokyo: Ohmsha &Springer-Verlag.
[21] Clark, A. 2003. Natural Born Cyborgs: minds, technologies, and the future of human intelligence.Oxford: OUP.
[22] Frohlich, H. 1968. Long-Range Coherence and Energy Storage in Biological Systems. International Journal of Quantum Chemistry, 2.

[23] Narby, J. 1995. Le serpent cosmique, l’AND et les origins du savoir. Genève: Georg Editeur.
[24] Natrificial: Es la simbiosis de lo natural y lo artificial lograda a través de la integración de realidades virtuales, validadas y vegetales.

[25] Schroedinger, E. 1994. What is Life? Cambridge: Cambridge University Press.

Tuesday, October 28, 2008

Nota en suplemento Radar sobre Henry Darger.

María Gainza
Domingo, 6 de Febrero de 2005

PLASTICA > LAS INCREIBLES HERMANAS VIVIAN DE HENRY DARGER
Las vírgenes suicidas

Hosco, casi ermitaño, con un solo amigo, concurrente diario a misa, señalado como loco, y sospechado por quienes no lo conocían de ser un asesino serial, Henry Darger vivió hasta los 81 años en un anonimato solitario y en apariencia intrascendente. Pero pocos meses antes de que muriera, los hombres de la mudadora encontraron en su casa lo que sería un tesoro único del arte contemporáneo: The Realms of the Unreal, doce volúmenes, más de 15.000 páginas de prosa hipnótica y cientos de acuarelas que conforman una obra de proporciones bíblicas, protagonizada por siete hermanas que sacrifican su inocencia para luchar contra los ejércitos del mal que dominan al mundo. Ahora, treinta años después, la historia de Darger puede ganar un Oscar.

Por María Gainza
Henry Darger era el portero más antiguo del Hospital St. Joseph de Chicago. Las enfermeras lo recuerdan como un viejo malhumorado que pasaba sus días libres revisando la basura y sus noches durmiendo sobre una silla de madera desvencijada. Dicen que llevaba los anteojos pegados con cinta adhesiva y la billetera atada a la cintura con un cordón de zapatilla. Vivía en una habitación en la calle Webster, iba a misa todos los días, hasta cinco veces por día y, ante los ojos de los vecinos, parecía el hombre más apático de la tierra. Nadie sabía que desde 1909 Darger estaba creando y compilando un trabajo artístico de proporciones épicas. Apretujado entre su colección de pelotas, pilas de diarios hasta el cuello, botellas de Pepto-Bismol y figurines de Madonna, protegido debajo de una gruesa capa de polvo, giraba su mundo, un reino donde virtuosas niñas de vestidos punto smock se enfrentaban a mares encabritados y ejércitos sangrientos. Y Darger lo mantuvo ahí, encerrado bajo siete llaves, durante más de cuarenta años.
Pero unos meses antes de morir, en 1973, a los 81 años, decretó que necesitaba mudarse de casa: sus piernas estaban demasiado débiles para subir la escalera, farfulló. Entonces hubo que limpiar el Vietnam que había dejado atrás. Y ahí apareció lo que uno de los hombres de la mudanza llamó “un libro para un gigante”. Era su ópera magna, The Realms of the Unreal: doce volúmenes, más de 15.000 páginas (escritas a máquina y sin espacio entre líneas) de prosa hipnótica, y cientos de acuarelas gloriosas que toman la cabeza como un virus descontrolado que se propaga por las habitaciones de la mente.
Tan así que la asombrosa producción de Darger llevó a la directora Jessica Yu a filmar In the Realms of the Unreal: the Mysterious Life and Art of Henry Darger, documental que en unos meses compite por el Oscar. “Había algo en la falta total de ironía, en la forma en que el artista concebía esas imágenes, sin guiños ni ingenio evidente, que me conmovió.” Es que la pregunta central de la historia de Darger y aquella que empuja el documental parece ser la misma: ¿puede uno vivir solamente dentro de su cabeza?
I
Como en un trip religioso, el trabajo de Darger es una historia a lo Scheherazade sobre las siete dulces hermanitas Vivian, princesas de Abbiennia, heroínas de entre cinco y ocho años que libran una batalla contra las fuerzas del mal: un planeta copado por los Glandelianos, hombres que toman como esclavos a los niños, los torturan, estrangulan y, más tarde, desmiembran. Las Vivian luchan contra ejércitos gigantescos y sobreviven a erupciones de volcán, tormentas eléctricas, inundaciones e incendios forestales, todo para salir intactas y rozagantes con los ojos abiertos como Pokemón. Con una avalancha de detalles opresiva, Darger utilizó acuarelas para crear jardines edénicos, dragones, mapas, banderas, retratos de generales y escenas panorámicas de batallas. El efecto es bíblico: en especial en los cientos de acuarelas pintadas sobre rollos de hasta de 4 metros que ilustran la historia. La narración compacta y los colores que van del fluorescente al pastel dan a las imágenes un aire de capilla del temprano Renacimiento, de tapicería de Bayeux y de cartón de LSD, todo en uno. The Realms es un híbrido fabuloso, una maratónica escena pastoral y, a la vez, una carnicería humana digna de los hermanos Chapman, donde niñas desnudas y con penes son estranguladas por ejércitos de hombres adultos. Mirar las imágenes de Darger es como entrar en trance. Son pedazos que se despegan de las paredes de un subconsciente angustiado, que se debate entre la felicidad sin límites y los tormentos psicológicos en carne viva.
II
Eso era el fabuloso mundo de Darger de puertas para adentro.
De puertas para afuera, nadie lo conocía. Era tan solo el loco del barrio, un hombre que emitía un gruñido seco cuando alguien lo saludaba, que tuvo un solo amigo, William Schloeder, un vecino con quien formó un club de dos miembros, la Sociedad Protectora de los Niños, y que sobre todo, odiaba conversar, a no ser que fuera sobre el clima.
Desde el 31 de diciembre de 1957 al 31 de diciembre de 1967, Darger llevó una serie de anotadores, los Reports, en donde diariamente anotó comentarios y reflexiones sobre el clima en Chicago. La tapa describe el proyecto con entusiasmo enciclopédico: “Un libro sobre reportes de temperaturas, cielos parcialmente nublados a despejados, nieves, lluvias, tormentas de verano, tormentas de invierno, bajas temperaturas y largos calores”. Pero básicamente Reports es una pelea sostenida con el hombre del servicio meteorológico y, como si efectivamente el pobre tipo fuera el intermediario entre los cielos y la tierra, Darger parece enojarse cuando éste no lee correctamente las señales del tiempo: “Enero 20, 1963: tenía razón en predecir una nevisca y en que soplaría mucho viento, pero la nieve era muy ligera. Dijo que habría poco cambio en la temperatura y en eso se equivocó. En cambio estaba en lo cierto acerca del viento del noroeste, pero equivocado en cuanto a que crecería hasta 28 millas por hora. Estuvo más bien entre 30 y 40 millas”.
Las tormentas ciclópeas, los vientos huracanados y nubes tentaculares aparecerían más tarde en sus imágenes. Porque Reports no es simplemente el registro de una obsesión sino lo que hoy llamaríamos un proyecto conceptual que duró exactamente diez años y terminó con la palabra “fin”. Es un sumergimiento total en una conciencia meteorológica.
III
El pasado de Darger es nebuloso: además de la novela, las ilustraciones y sus reportes climáticos, Darger dejó un diario íntimo y una autobiografía, Historia de mi vida, un relato de 5000 páginas de las cuales dos tercios están dedicadas a describir un tornado que él llama Sweetie Pie. Cuenta ahí que su madre murió al dar a luz a su hermana menor y que su padre, aturdido por el dolor, decidió dar a la niña en adopción. “Nunca la conocí ni la vi, ni siquiera supe su nombre”, escribió Darger. Pero los críticos aseguran que la pequeña habita cada uno de los trabajos del artista.
A los ocho años Darger fue internado en un colegio católico, La Misión de Nuestra Señora de la Piedad, donde se trenzaba en largas discusiones sobre la Guerra Civil con su maestro y entraba en trance ante una nube en el cielo. Fue allí cuando sus compañeros lo apodaron El Loco. A los 12 años fue enviado a Illinois a un asilo para débiles mentales y cinco años después, luego de varios intentos frustrados, Darger logró escabullirse y se marchó a Chicago.
Tenía dieciocho años cuando comenzó a escribir su novela. La terminó once años más tarde. Y en algún momento del proceso decidió que necesitaba ilustrar sus palabras. En 1932 alquiló una habitación en una calle Webster 851. El propietario, el fotógrafo Nathan Lerner, intentó durante varios meses tomarle unas fotografías. Pero Darger se negaba a posar. Lerner quería sumarlo a sus colecciones de “locos del barrio” y colgar su retrato junto a la mujer que se guardaba las colillas de cigarrillo en el cabello y el hombre que paseaba con su pato bajo el brazo: “En realidad, había una sola criatura viva a la que Darger le demostraba cariño: nuestro perro”. Un día, la mujer de Lerner ingresó a la habitación a cambiar una bombita de luz y vio algunos de sus dibujos desparramados. “Henry –le dijo–, eres un muy buen artista.” Y Darger sin darse vuelta contestó: “Sí, lo soy”.Su diario íntimo registra sus visitas a misa, sus batallas contra las pelotas de hilo, su fastidio con la vejez: “¿Pueden creerlo? Al contrario de la mayoría de los niños, odiaba ver llegar el día en que sería grande. Quería ser joven para siempre. Ahora soy un viejo rengo, diablos”.
En 1972, Darger buscó otro lugar para vivir. Pronto las Pequeñas Hermanas de los Pobres lo habían bañado, afeitado y peinado. “Pero ya no parecía Henry”, dijo Lerner. Entonces aún no sabían que al dejar su habitación Darger había dejado su vida. Murió en 1973. Un día antes lo vieron en el café de la esquina terminando de pulir la lista de las ilustraciones que faltaban.
IV
John Ashbery (que, inspirado por la saga de las Vivian, escribió el poema Girls on the Run) dijo que Darger era tan solitario que nadie sabe a ciencia cierta cómo se pronunciaba su nombre (si la g era fuerte o suave). Y cuando le preguntaron el porqué de su elección el poeta dijo tan solo que había quedado fascinado por los vestidos y zapatos de las hermanitas. Como la explicación de Rick Blaine acerca de haber elegido Casablanca por sus aguas, la de Ashbery suena a elusiva. La obra de Darger es tanto sobre cosas de niñas como las muñecas del surrealista alemán Hans Bellmer lo eran.
Nunca sabremos qué ideas tenía este solitario sobre niñas en jumpers jugando en patios escolares. Pero no estaba solo en su fantasía: la idea de una dulce niñita –Alicia, Caperucita, Gretel, Ricitos de Oro, Laura Palmer– siendo acosada por fuerzas del mal es parte de nuestro folklore colectivo. Acusado de pedófilo, de asesino serial, Darger alimentó sus fantasías a lo William Blake, con la caída de ninfas de la inocencia a la experiencia.
En 1977, el Hyde Park Art Center montó una muestra de sus trabajos. Para ser exhibidos, los volúmenes de The Realms fueron divididos y separados. Una decisión muy discutida ya que la muestra atrajo público y reconocimiento pero también dividió irreparablemente un trabajo que fue pensado para ser visto en conjunto.
Se lo llamó outsider art, proto-pop, apropiación, pero el trabajo de Darger, como el de todo artista en serio, trasciende las categorías. Es, al mismo tiempo, más y menos que eso. Es la experiencia de una vida destilada dentro de un nuevo paradigma, un opus mitológico. Una guerra con su psique pulsada por el deseo de tener compañía. Outsider art puede que sea un concepto marketineramente efectivo, pero es, también, un término que tiende al equívoco. Suele atraer una perorata de análisis psicobiográfico particularmente crudo e irritante. En el caso de Darger mucha de la culpa es de John MacGregor, uno de los primeros historiadores que tuvo acceso al archivo. MacGregor escribió sobre la compulsión del artista, sobre cómo se excitaba pintando incendios forestales, sobre cómo la muerte de su madre lo había llevado a obsesionarse con el clima, sobre cómo no podía distinguir entre la realidad y la ficción. Y lo importante pasó de largo.
Porque Darger no nos devuelve los ojos de la infancia sino la infancia en el momento en que ésta se nubla por la experiencia, aquel instante cuando una bolita de vidrio rodando por el piso de madera se vuelve tan ominosa como un cometa atravesando el cielo. Con el Edén perdido, con nuestro camino de regreso bloqueado por una calesita que arde en llamas, las niñas de Darger nos muestran que hay que seguir corriendo.